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TRÁFICO ANIMAL EN COLOMBIA

Colombia es el segundo país con mayor biodiversidad en el mundo, contando con 54.871 especies registradas, entre las cuales se incluyen animales, plantas, microorganismos, entre otros.

Según cifras del ministerio de ambiente y desarrollo sostenible en 2017 fueron incautados 23.605 animales, los cuales iban a ser comercializados de manera ilegal fuera del país. Las 10 especies nacionales más traficadas, dentro y fuera del país, son: tortuga hicotea, tortuga morrocoy, iguana, periquito bronceado, lora común, cotorra cheja, ardilla, tití gris, mico maicero y ranas venenosas. En Colombia el código penal establece multas de hasta 15.000 salarios mínimos y penas de entre 32 y 90 meses de cárcel para quienes trafiquen de forma ilegal animales silvestres. (EL TIEMPO, 2019).

Los principales fines del trafico animal van desde uso de pieles, escamas, plumas, colmillos, entre otros, para el negocio de la moda, tenencia de mascotas exóticas, criaderos, uso medicinal, etc (BLUA, 2017). El tráfico ilegal de especies es uno de los negocios ilícitos más rentables alrededor del mundo, el cual no solo incluye fauna, sino también flora; es importante resaltar que es la 3 actividad más lucrativa en el mundo después del tráfico de drogas y el tráfico de armas, dejando un estimado anual entre 10.000 y 20.000 millones de euros (WWF, s.f.)

Una de las causas principales que provocan la extinción de muchas especies alrededor del mundo es el tráfico ilegal de animales silvestres, el cual consiste en la caza, comercialización y posesión de los mismos; dentro de las mayores preocupaciones ante esta situación está la alta tasa de mortandad que sufren las especies cuando son comercializadas, donde aproximadamente 8 de cada 10 animales traficados mueren en el proceso de transporte, ya sea por el estrés, carencia de una buena alimentación (desnutrición y deshidratación), condiciones precarias del medio de transporte, enfermedades que pueden contraer, entre otras (ADN40, 2018).

ESPECIES AMENAZADAS

    El tráfico ilegal de especies silvestres en Colombia, afecta a 234 especies de aves, 76 de mamíferos, 27 de reptiles y 9 de anfibios.

    Sin duda, una de las causas del aumento considerable del tráfico ilegal de especies en Colombia se debe a dos razones fundamentales: La primera razón a su escandalosa pobreza, y la segunda razón a su prestigiosa ubicación geográfica que lo hace uno de los países más mega diversos del planeta en cuanto a su biodiversidad.(Arango & Carmona, 2011)

    Datos oficiales dejan en evidencia que entre 2016 y lo que va de 2019 han sido recuperados por las autoridades más de 10.000 especímenes en la capital; a pesar de que el tráfico de fauna silvestre es un delito ambiental en Colombia que puede acarrear multas de hasta 3.600 millones de pesos (un millón de dólares) y penas privativas de la libertad por hasta nueve años.(Polanco, 2019)

    HISTORIA DEL TRÁFICO ANIMAL EN COLOMBIA


    “Durante los siglos XVI y XVII se comercializaron algunas especies animales fuera del actual territorio colombiano, como el manatí Trichechus inunguis que abundaba en los pantanos del bajo Atrato y del Magdalena y que fue cazado hasta casi su exterminio para alimentar a los esclavos de las minas del Chocó y a los bogas de los champanes del Magdalena (Martínez et al., 2000). En el siglo XVI, en las cortes imperiales europeas se construyeron lujosos aviarios y en los menús renacentistas aparecían lenguas y cabezas de papagayos como manjares exquisitos” (Mancera & Reyes , 2008).

    “Entre los años 1940 y 1970, se realizó la comercialización a gran escala de pieles de felinos ( Panthera onca, Puma concolor y Felis pardalis , entre otros) y nutrias ( L u t r a lo n gic a u dis y Pteronura brasiliensis ), que fueron vendidas en los mercados norteamericano y europeo con altísimos márgenes de ganancia para los intermediarios (Gómez et al. , 1994), así como el comercio de animales vivos como primates, peces ornamentales, aves exóticas, etc. (Ramírez, 1996a). También se cazaron carnívoros y otros mamíferos acuáticos que sus poblaciones fueron llevadas a niveles tan críticos, que en la actualidad no se han recuperado (IIRBAvH, 1997)” (Mancera & Reyes , 2008).

    “Para los inicios del siglo XX, sólo se tienen los datos de comercio de productos derivados de la fauna silvestre de manera consistente en los anuarios de comercio exterior, que comenzaron a elaborarse en el año de 1916 (Baptiste et al., 2002). Entre los años 1960 a 1963 la exportación de chigüiro hacía Venezuela fue de 1.349,3 toneladas de carne salada, en 1977 fue superior a 2.000 toneladas, y entre los años 1961 a 1971 se exportaron 85.507 individuos (Inderena, 1990). Por su parte, para 1970 se estima que la exportación de fauna silvestre ascendió a más de 1.500.000 de individuos (89.793 mamíferos, 436.359 aves, 926.924 reptiles y 66.818 anfibios), y en 1971, se reporta una exportación de cerca de 500.000 ejemplares (DANE, 1970-1971). Entre 1972 y 1991, prácticamente no existen reportes oficiales sobre la comercialización de fauna silvestre en Colombia (Mancera & Reyes , 2008).

    Foto: Iván Valencia, NY Times. Recuperado de: https://www.nytimes.com/es/2019/05/03/espanol/america-latina/colombia-trafico-de-animales.html

    COVID-19 & TRÁFICO


    “Más de 200,000 personas suelen ir al mercado Chatuchak en Bangkok cada fin de semana, vendiendo animales salvajes de todo el mundo. Los expertos consideran que el mercado es una bomba cronometrada porque la combinación de muchas personas y muchos animales crea las condiciones perfectas para el brote de un nuevo virus asesino. WWF advierte que tal brote podría ser una amenaza mayor para la humanidad que una tercera guerra mundial, una explosión nuclear o un acto terrorista global” (tomado del articulo: Will the next killer virus emerge from the largest animal market in Bangkok?).

    “La pandemia de coronavirus que ha cerrado la mayor parte del mundo en 2020 y tiene sus raíces en la degradación ambiental que el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y sus socios están trabajando para detener. Cada vez está más claro que para manejar esta crisis y evitar las futuras, necesitamos comprender la causa raíz de las enfermedades zoonóticas, es decir, una colisión entre los sistemas humanos y los sistemas naturales.

    Reconociendo la urgencia de este momento, y los altos riesgos para los gobiernos y las empresas que están comenzando a pensar en los planes de recuperación económica, la Secretaría del FMAM ha esbozado una serie de pasos a corto, mediano y largo plazo para ayudar a abordar la situación actual y reducir la probabilidad de que surjan nuevas crisis ambientales en el futuro previsible. La respuesta abarca medidas para abordar el comercio de vida silvestre, la deforestación, la expansión urbana y otras presiones sobre los ecosistemas que están acercando peligrosamente a animales y humanos salvajes” (tomado de https://www.thegef.org/news/gefs-response-covid-19)

    TRÁFICO POR REGIONES


    “Durante un mes se incautaron cerca de 1.700 animales silvestres, y solo en la primera quincena del 2014 se confiscaron 160 animales en el aeropuerto El dorado de Bogotá, de acuerdo con la Secretaría Distrital de Ambiente.

    El año pasado se incautaron 400 pericos bronceados, 350 tortugas hicoteas y 120 monos tití grises, lo que las convierte en las tres especies más traficadas. Es importante saber que estos animales son transportadores de semillas, lo cual contribuye a mantener la diversidad de flora. Además, aseguró que la gente desconoce que muchos de estos animales transmiten enfermedades zoonóticas y que pueden propagar algunas enfermedades gastrointestinales o incluso la fiebre amarilla dependiendo de dónde se extraigan. Por ello, las personas que tengan contacto con estos animales pueden ser portadoras pasivas o activas de una infección o de un parásito si esto ocurre durante un periodo de tiempo muy prolongado. Igualmente, el animal puede contraer las enfermedades que tenga el humano.

    Los animales provienen, principalmente, de los departamentos de Caquetá, Chocó, Arauca y Putumayo, y los destinos a los que más se exportan de manera ilegal son España, Francia, Estados Unidos y Canadá”

    (Agencia de Noticias UN, 2014).

    CÓMO PODEMOS AYUDAR A DAR FIN AL TRÁFICO ANIMAL


    Desde el trabajo político en Senado Angélica Lozano hace seguimiento al cumplimiento de las medidas administrativas tomadas por las autoridades ambientales en materia maltrato y protección ambiental:
    a. Seguimiento a la situación de caza y maltrato animal que enfrenta la especie de manatí amazónico (trichechus inunguis) que habita en los humedales y ríos del Departamento del Amazonas.

    b.Seguimiento a la situación de daño ecológico provocada por la muerte de decenas de monos aulladores, ardillas, armadillos y aves que habitan en las sábanas y bosques del Departamento de Córdoba.

    c. Solicitamos vigilancia especial ante la Procuraduría General de la Nación en relación con la protección de los monos nocturnos del Amazonas.


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